martes, 29 de diciembre de 2009

El camuflaje de la cocaína


En algún lugar del mundo hay alguien interesado en comprar cocaína; en otro país, alguien que tiene la droga y quiere venderla. Hay una dificultad: el contrabando de drogas está prohibido. Pero las ganancias suelen ser demasiado tentadoras: un kilo de cocaína vale unos 3.000 dólares en Bolivia, 9.000 en Buenos Aires y de 50 a 70 mil en Europa.
Las leyes no pueden reprimir imaginar escondites y los traficantes no dejan de crear camuflajes.
Aquí os pongo alguna de las formas más curiosas e ingeniosas (y que amí me han llamado más la atención) de camuflar la cocaína.

Falso deporte. En setiembre cayó una banda que enviaba a Europa raquetas ahuecadas que rellenaba con droga. Un hombre fue detenido porque trató de salir con dos bolas de bolos que escondían siete kilos de cocaína.
Cargamentos. Para envíos a gran escala, la técnica más utilizada es disimular la droga en un cargamento legal. La variedad de mercaderías usadas como pantalla es inagotable. Este año se encontraron más de 1.000 kilos en carbón vegetal. Y detuvieron a un hombre que escondía cocaína en sillones de dentista que enviaba por correo. Otras mercaderías para esconder la droga fueron los pescados y mariscos, zapatillas. Hace algunos años se descubrió a un restaurador de coches antiguos que los vendía al exterior y ganaba por partida doble: iban "rellenos" de cocaína.
Vajillas.En abril de est mismo año, un argentino llegó a Madrid con una particular vajilla fabricada con 11 kilos de cocaína mezclados con sustancias acrílicas.
El cuerpo del delito. Un camuflaje que se sigue usando es el que probó (sin suerte) el personaje de Brad Davis en Expreso de medianoche: poner la droga en paquetes pequeños, adherirlos a la piel. El 29 de agosto encontraron dos kilos de droga bajo del yeso de su brazo.
Sobre ruedas. Detuvieron a un hombre que cruzó en bicicleta: llevaba cocaína dentro de los caños. También se encontraron 103 kilos de cocaína ocultados en las ruedas de un camión.
Navideña. En diciembre del 2000 detubieron a una mujer con un belén. "Es para mi hermanita, un regalo", dijo la mujer. El regalo pesaba demasiado, los inspectores desconfiaron; las imágenes no eran de yeso sino de cocaína esmaltada.

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